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Zonas francas se perfilan como opción ante la Reforma Tributaria de Estados Unidos

#ZonasFrancas #LaNuevaCara
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Impuesto de renta para las empresas es de 20% en estos espacios comerciales Laura Lucía Becerra Elejalde – lbecerra@larepublica.com.co Los mercados internacionales iniciaron el año con un nuevo panorama: la Reforma Tributaria de Donald Trump redujo los impuestos a las empresas de 35% a 21%, un incentivo suficiente para que las corporaciones norteamericanas se motiven a mantener sus inversiones en territorio estadounidense.

En Colombia, donde la tasa de tributación corporativa de las empresas se acerca a 40%, las zonas francas ofrecen una posibilidad llamativa, pues allí, el impuesto de renta está en 20%, un valor muy similar al nuevo ecosistema de negocios que está construyendo EE.UU. Eso es lo que sostiene el abogado tributarista Martín Ibarra, presidente de Araujo Ibarra, quien agrega que estos espacios comerciales son de gran importancia, dado que permiten no solo a Colombia, sino a América Latina, nivelarse y acomodarse a la nueva estructura corporativa.

Según el abogado, el cambio del impuesto corporativo del 35% a 21% es muy importante, porque, “el promedio de países de la Ocde está en 24%; el promedio de países de la Alianza del Pacífico está en 29%”, dijo. De este modo, EE.UU. lo que hizo fue pasar a ser un socio más competitivo en materia de impuestos frente a algunos de sus principales socios comerciales, al ubicarse tres puntos por debajo de la Ocde.

“Más que la reforma fiscal impacta es el nuevo entorno. Tenemos que entender que la estrategia del presidente Trump es dual. Por un lado baja impuestos a corporaciones, y por otro sube aranceles y restricciones al comercio, no podemos ver una sin ver la otra”, explicó Ibarra.

Bajo estas condiciones, según el abogado, las zonas francas de Latinoamérica, que están cercanas a ser 400, se convierten prácticamente en el único espacio competitivo o que se asemeja en incentivos a la nueva dinámica de EE. UU. para los negocios. A pesar de esa ventaja, esto no es lo único que sopesan los inversionistas a la hora de inyectar capital.

Para el gerente general de la Zona Franca Metropolitana, Jorge Salamanca Gallo, la situación real afecta a todas las empresas del sector comercial, pues “nos pone en desventaja porque es tener menos impuestos, o unos impuestos parecidos a los que podríamos tener en las zonas francas, pero con todas las facilidades y con toda la infraestructura de un país del primer mundo”.

De acuerdo con Salamanca, situaciones como la falta de estabilidad jurídica y tributaria le juegan en contra a las zonas francas nacionales, y hasta que no se existan mejores condiciones e internacionalmente sean perceptibles, lo natural es que las inversiones busquen destinos más rentables.

“Sería comparable ese 20% con el 21% de ellos, pero nuestro 20% es a cambio de una infraestructura muy precaria en los alrededores, falta de vías, de logística competitiva, con puertos muy lejanos, mientras que ellos con el 21% tienen súperautopistas, súper puertos, seguridad, estabilidad y un conjunto de cosas que a la hora de medir la inversión la decisión es obvia y se quedan en EE.UU.”, dijo.

Precisamente, la semana pasada, en un foro sobre este tema en la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), el director de la Dian, Santiago Rojas enfatizó en la importancia de estos espacios. “Las zonas francas son fundamentales a la hora de atraer inversiones al país, por lo que hay que intentar mantener sus beneficios tributarios continuando con la diferencia en su impuesto a la renta”, comentó Rojas.

La competitividad comercial requiere mejoras internas
Las zonas francas y las zonas económicas especiales tienen varias tareas para fomentar la competitividad en estas nuevas condiciones comerciales para atraer y retener hoy las inversiones que han venido cosechando durante décadas. Según la directora ejecutiva de AmCham, María Claudia Lacouture, es prioritario “analizar cómo se puede complementar la propuesta fiscal norteamericana, con los incentivos que cada una ofrece, para generar cadenas regionales y hemisféricas de valor, en especial utilizando los acuerdos de libre comercio que hoy EE. UU. tiene con 11 países de América Latina”.

La Republica